Más leña al fuego catalán: Escocia honra la Tercera Vía

Pues no. Escocia no será. Después de un seguimiento mediático digno de cualquier proceso propio, el espejo de los catalanes en Europa se ha roto. Aunque a medias. A pesar de la votación adversa de los ciudadanos escoceses, la nación de Alex Salmond será gratificada con nuevas competencias, instituciones y autonomía. Y lo que es más importante, recibe la gratitud de todo el Reino Unido, aceptando la idiosincrasia escocesa como específica y especial. Los escoceses seguirán siendo tan británicos como antes, pero con el respeto y reconocimiento que Londres probablemente les debía.

Muchos independentistas catalanes entendían un resultado favorable en Escocia como un paso más del camino identitario catalán. Como si fuera la apertura de la puerta a la reforma sistémica europea que Cataluña aprovecharía a partir del # 9N2014. Más allá de dudar sobre la estima que Escocia ha mostrado por Cataluña estas últimas semanas, lo más probable es que la Unión Europea hubiera aceptado el caso escocés de forma extraordinaria, a la vez que cerrado el grifo a toda otra voluntad nacional. Por aquello de la legalidad, nada nuevo.

Pero el #No de Escocia tiene elementos positivos para el proceso catalán que no se pueden obviar. La efervescencia mediática desaparecerá pronto de las Islas y volverá a enfocar la guerrilla política catalano-española, poniendo en evidencia el inmovilismo de Madrid, incomparable con la democracia festiva y pacífica de Edimburgo.

Y no sólo eso, la “reunificación” del Reino británico permite que la debilidad jurídica europea siga vigente. Si Escocia no ha llegado a llamar a la puerta de la Unión, los catalanes podrían ser los primeros en cuestionar un sistema inflexible e intolerante a las nuevas realidades sociales y nacionales. En cualquier refundación continental, Cataluña sería la clave para iniciar el proceso.

El problema radica en la propia entereza de Londres. En Downing Street no se ha dudado en reconocer el problema escocés y lo tratará con la voluntad de satisfacer los anhelos autonómicos de los vecinos del Norte. Quién sabe si la tercera vía conseguida involuntariamente por Alex Salmond, que ya ha dimitido, puede hacer crecer los votantes del #No, o del #SíNo, en un hipotético referéndum catalán. No nos engañemos, la teoría del miedo y la incertidumbre es muy productiva por los lobbys políticos y económicos más tradicionales. Y las supuestas contraprestaciones que el Gobierno español podría ofrecer, podrían ser especialmente atractivas para aquellos indecisos que no quieren pillarse los dedos con una eventual independencia: “Escocia no es independiente pero saldrá beneficiada. Hagamos de Cataluña lo mismo”.

La suerte de los votantes  favorables a la secesión catalana es la tozudez del gabinete español en no variar un ápice su postura. Ni con el ejemplo democrático del Reino Unido, que en definitiva refuerza a David Cameron, el gobierno parece tomar nota. Por cada palabra de Sáenz de Santamaría, una papeleta del #SíNo se pasa al # SíSí.

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