El Barcelona sufre pero vence (1-0)

El equipo de Martino fue de más a menos y no estuvo cómodo en el campo. Valdés salvó a su equipo en los minutos finales después de una segunda mitad con poca tensión azulgrana. Sin Messi, Neymar ofreció destellos de calidad cuando estuvo en juego.  Foto: FCB.

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Se le acumula el trabajo a Gerardo Martino en Barcelona. Si alguna vez pensó que ganar en esta Liga sería fácil, el partido de su equipo ante el Málaga sirvió como respuesta. La victoria azulgrana no estuvo acompañada de buen juego y el equipo mostró su peor cara en una segunda parte que demostró que sin tensión, las prestaciones del conjunto catalán disminuyen considerablemente.

El Tata había avisado que la baja de Messi no conllevaría la entrada precipitada de Neymar en el once y así fue. El brasileño aún está en proceso de adaptación al equipo a pesar que los medios y los aficionados quieran convertir al ex del Santos en un referente ofensivo decisivo. Y Martino, confiado, sabe que no es momento de precipitarse con el joven brasileño.

El inicio de partido recordó al del Atlético del pasado miércoles. El Barça buscó los cambios de orientación y más verticalidad para atacar a un Málaga muy ordenado. Schuster ya había avisado en la previa que pondría a “dos porteros, un autobús y un tren” para parar a los catalanes, por lo que la multitud de jugadores en campo local frustró las combinaciones de toque.

En realidad fue el Málaga quien lo probó primero. Un par de chutes peligrosos en los primeros diez minutos fueron su carta de presentación, pero con el paso de los minutos sus contras fueron menos efectivas. Por parte visitante, Cesc tiraba del carro demasiado solo y sus tímidas llegadas no conseguían asustar a los andaluces.  Un buen pase en profundidad del catalán a Pedro fue la mejor ocasión inicial azulgrana, pero el mal control del delantero regaló el balón a Willy Caballero.

La sensación a la media hora era que la amplitud de juego que el Tata está instaurando en el juego del Barça no facilita el habitual juego de combinación y creación de los hombres de calidad de medio campo. La distancia entre jugadores, junto al menor número de pases para llegar a la portería rival, dificultan las llegadas atacantes.

Ninguno de los equipos daría un paso atrás, y a pesar que la sensación que los catalanes olían más el gol, una buena falta de Antúnez requería los reflejos de Valdés. Iniesta de jugada personal, y un cabezazo de Alexis a pase de Cesc que se encontró con el portero fueron la réplica de los catalanes.

Ya sea por la ausencia de Messi o por la llegada de Martino, el inicio de temporada de Cesc está siendo superlativo y en su tercer curso de azulgrana recuerda a su mejor versión en el Arsenal. Directo y confiado, el catalán ha sido de lejos el mejor de su equipo en los primeros 45 minutos.

Y cuando parecía que llegaría el descanso, Adriano respondió a su titularidad con un misil desde fuera del área que se coló por la base del palo y hacía inútil cualquier esfuerzo de Caballero. El gol hizo justicia al juego del Barça, que sin ser brillante, sí fue constante y trabajado. La mala noticia llegaría con las molestias del lateral brasileño, que sería sustituido por Alves en la segunda parte.

Poca ambición y bajada de tensión azulgrana

El escenario en la reanudación no varió demasiado. El Málaga seguía regalando el balón al Barcelona, que acomodado y con ritmo pausado esperaba alguna reacción local. No fue así, e incluso Piqué pudo marcar al rematar casi sin querer un balón centrado por Xavi y que acabó topando con el larguero.

El partido entró en un letargo provocado por las numerosas interrupciones del Málaga y que obligaron al permisivo Mateu Lahoz a sacar las primeras tarjetas. Pero con la relajación del que se sabe mejor, el Barcelona bajó demasiado las revoluciones hasta el punto de permitir algunas transiciones ofensivas  del Málaga. Una de ellas acabó en el poste después de un chute de Fabrice desde el punto de penalti con Valdés totalmente superado.

Los minutos y el corto resultado obligaron al equipo de Schuster de ir hacia arriba, pero los argumentos malagueños eran escasos. No así los barcelonistas, con Neymar y sus regates ya en el campo. Una fantástica carrera del brasileño por el centro debería de haber conllevado la segunda amarilla de Sergio Sánchez y el posterior tiro de falta no acabó en gol por culpa de la rápida reacción de Caballero. A pesar de la prudencia de Martino, la entrada de Neymar dio algo de luz al ataque azulgrana y no debería tardar mucho en ganarse un puesto en el once titular.

El tramo final se convirtió en un bullicio de nervios. El Málaga se fue  con todo a por el empate y casi obtuvo su premio de no haber sido por un genial Valdés cuando el reloj marcaba el minuto 90. Seba Fernández se avanzó a la adormecida defensa visitante para cabecear a un metro de portería, y el rechace de Tissone acabó en manos del arquero cuando el público ya cantaba gol.

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