Los Focos del Tour – La Montaña Relativa

Empieza el Tour, el deporte nacional francés. Escenario de gestas, gloria y drama.  Orgullo galo que durante tres semanas convierte los casi 200 ciclistas en mitos en busca de la supervivencia y el sabor de la victoria. Algunos intentarán hacerse ver, darse a conocer. Otros buscarán alzar los brazos al final de la etapa, y muy pocos saldrán con opciones de llegar a París de amarillo. Doscientos corredores. Doscientos objetivos.

Hay corredores que siempre entrarán en las quinielas para ganar el Tour: Froome y Contador son, por nombre y palmarés, los señalados como dominadores de la general. La solvencia del primero contrasta con las dudas del español, quien se mostró algo tibio en el pasado Dauphiné. El abanico posterior de aspirantes debería estar un par de pasos por detrás, pero evidentemente la carrera pondrá cada uno en su sitio desde el primer momento.

¿Y qué ofrece la carrera? Pues pastel para muchos, lo que no significa que la porción de Froome vaya a ser más pequeña: La superioridad del británico parece fuera de toda duda. Lo que sí se aprecia es que el Tour del centenario no primará los escaladores. ¿Por qué? Los números, como el algodón, no engañan. Las cimas de esta edición del Tour son poco determinantes en relación al número de kilómetros contra el crono.

Calificar la dureza de una carrera de tres semanas es especialmente complicado teniendo en cuenta los infinitos factores que hay sobre la bicicleta (estado físico, ritmo de carrera, fenómenos meteorológicos, gregarios…). Por este motivo nos basamos en la diferencia existente entre los kilómetros contra el crono y los de los puertos de 1ª y categoría especial.

El análisis del recorrido consta, en primera instancia, de la suma de todos los puertos de alta dificultad de la edición. Tanto los de 1ª como los de HC se suman, y el resultado se recoge en azul a la parte inferior izquierda. Así, la contrarreloj aparece en la parte inferior derecha. La diferencia entre montaña y crono está resaltada en amarillo entre ambos datos, y es la determinación para elaborar la clasificación de dureza.

Cada uno de los análisis incluye el podio de aquel año, para visualizar qué tipo de corredor se alzó con la victoria según el tipo de recorrido. Los primeros Tour analizados descubren que la mayoría de corredores eran mayoritariamente especialistas en las cumbres, si bien podían defenderse más o menos bien contra el crono. Serían los casos de Menchov, Armstrong o Contador, ausente del podio de 2010 por sanción.

A medida que la diferencia entre especialidades disminuye, la tipología de los podios cambia. Wiggins se viste de amarillo, Leiphemer entra en el podio y Pereiro y Klöden ocupan las dos primeras plazas de 2006 después del accidente Landis.  Si la carretera se hubiera empinado unos kilómetros más, probablemente los podios hubieran sido algo distintos. O no. Quién sabe.

El hecho es que este 2013 aparece en la penúltima posición de los últimos ocho Tour. Con Froome un peldaño por arriba y la incógnita Contador, el resto de corredores intentarán aprovechar el regalo de los organizadores para entrar en batalla y mantenerse con opciones hasta el final.

Comparacio1

 

Comparacio2

(En rojo, CRI con algún puerto puntuable. En azul, CRE)

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